Les dijo que estaba bien. Y al otro día amaneció así.

Complete Care 3.0

Por: Dr. Kesten

Lo dijo ahí mismo. Todo mundo lo dice.

El otro conductor le preguntó si estaba bien y usted dijo que sí, que estaba bien. El oficial preguntó. Dijo que bien. Alguien mencionó una ambulancia y usted dijo que no hacía falta, porque tenía que estar en otro lado, su troca estaba tapando un carril, y todo el asunto ya era bastante molestia.

Y a la mañana siguiente despertó y no podía voltear la cabeza ni para ver el punto ciego.

Déjeme explicarle qué pasó. Y no, usted no estaba mintiendo.

Su cuerpo le apagó el dolor

Cuando algo lo golpea, su cuerpo suelta adrenalina. Es automático. No pide permiso.

La adrenalina es lo que hace que un hombre termine su turno con el tobillo mal y no lo sienta hasta que se sienta. Le baja el volumen al dolor para que usted pueda resolver lo que acaba de pasar. Salirse de la calle. Revisar al niño en el asiento de atrás. Intercambiar el seguro.

Mientras eso está trabajando, usted se siente bien. No está bien. Nada más todavía no lo siente.

Después se le pasa

Unas horas más tarde se acaba la adrenalina, y todo lo que se estiró y se desgarró en ese choque empieza a inflamarse.

Ese es el reloj de verdad. No el choque: la inflamación que viene después. Y la inflamación tarda horas. A veces tarda hasta el día siguiente. A veces hasta el otro.

Así que esa mañana que despierta tieso, con un dolor de cabeza atrás de los ojos y un hombro que no sube, no pasó nada nuevo mientras dormía. Apenas está sintiendo lo de ayer.

Lo que se lastimó no se ve fácil

Su cuello y su espalda no están agarrados nada más con hueso. Ahí adentro hay toda una red de cosas blandas. Músculo. Ligamento. El amortiguador que va entre los huesos.

Eso es lo que destroza un choque. El tejido blando no se quiebra limpio como un hueso. Se estira más allá de donde debía llegar, luego se inflama, y luego duele un buen rato.

Tampoco sale en una radiografía normal. Por eso a mucha gente le dicen que no tiene nada roto y se va a su casa todavía adolorida, pensando qué se le está escapando.

Qué hacer

Vaya a que lo revisen. Aunque ya hayan pasado unos días. Aunque le dé un poco de pena después de haberle dicho a todo mundo que estaba bien.

Los que dijeron “estoy bien” en el lugar del choque son los que más se tardan en venir. No sea ese.

Ponga atención a lo que aparece tarde. Dolores de cabeza. Problemas para dormir. Un brazo que se siente débil o que se duerme en la noche. Dolor que se cambia de lugar. Todo eso vale la pena decirlo en su cita, aunque parezca que no tiene nada que ver.

Y deje de disculparse por venir tarde. En todos estos años nunca, ni una sola vez, ha entrado alguien tres días después de un choque y he pensado que está inventando. Así se comportan estas lesiones.

En pocas palabras

Decir “estoy bien” ahí en la calle quiere decir que su adrenalina estaba haciendo su trabajo. No quiere decir que no se lastimó.

Si lo chocaron esta semana y apenas lo está empezando a sentir, venga. Ese es justo el momento en que queremos verlo.

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