Aguantarse es lo más caro que puede hacer

Complete Care 3.0

Por: Dr. Kesten

Conozco al tipo, porque buena parte de mis pacientes son de ese tipo.

Usted ya ha trabajado lastimado. Ha entrado con la espalda mal, con la rodilla mal, con una mano que no cerraba bien. Usted no falta a sus turnos. No hace escándalo por nada.

Entonces lo chocaron, y su plan es aguantarse.

Déjeme tratar de convencerlo de lo contrario. Sin sermón. Nada más con lo que yo veo que les pasa a los que esperan.

Lo que le hace esperarse

Cuando algo en su cuello o su espalda se estira y se desgarra, su cuerpo hace lo lógico: se protege. Los músculos alrededor de la lesión se aprietan para no dejarla moverse.

Eso sirve como un día. Después se le voltea en contra.

Esos músculos apretados se ponen tiesos y adoloridos por su propia cuenta. Luego usted empieza a moverse distinto para esquivar el dolor. Cargando más de un lado. Dejando la cabeza quieta en vez de voltearla. Girando todo el cuerpo para salirse de un estacionamiento.

Y entonces el lado bueno también empieza a dolerle, por andar haciendo doble trabajo.

Siga así el tiempo suficiente y ya no tiene un problema. Tiene cuatro, y todos se están alimentando entre ellos.

Adolorido no es lo mismo que dañado

La otra cosa que pasa es que usted deja de moverse, porque moverse duele.

Esto es lo que yo le digo a la gente. Después de esta clase de lesión, que le duela al moverse es normal. No es señal de que se esté haciendo más daño. Echarse en el sillón a esperar que se le quite es lo que lo va a dejar tieso y con una versión peor del problema.

El truco está en saber cuáles movimientos le ayudan y cuáles hay que dejar en paz por ahora. Esa es una conversación de dos minutos en el consultorio, y le ahorra meses de andar adivinando.

La parte que nadie quiere oír

Mientras más espera, más tarda.

No porque no lo podamos ayudar después. Sí podemos, y lo hacemos todo el tiempo. Pero un cuello que lleva un par de meses protegiéndose y compensando cuesta mucho más trabajo que uno que agarramos en la primera semana.

No se está ahorrando tiempo aguantándose. Lo está gastando. Nada más después, y más.

Qué hacer

Venga. Eso es todo lo que le pido.

Traiga los papeles que tenga del lugar del choque o del hospital. Díganos qué le duele, qué ya no puede hacer, y qué le exige su trabajo de verdad. Eso último importa más de lo que la gente cree, porque regresarlo a usted a trabajar completo es el objetivo de todo esto.

En pocas palabras

Ser aguantador es lo que lo ha traído hasta aquí, y nadie se lo va a quitar.

Pero aguantarse un choque de carro no es ser aguantador. Nada más es una versión más larga y más cara de la misma lesión.

Venga a que lo revisen.

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